15 DE OCTUBRE 2025

💀 El Mictlán era, dentro de la cosmovisión mexica (también conocidos como aztecas) 🏺, el lugar del descanso eterno 🌙, el destino final al que iban la mayoría de las almas tras la muerte. No se trataba de un espacio de castigo ni de premio ⚖️, sino de un camino que todos debían recorrer para alcanzar la paz en el más allá 🌌.
Según las creencias mexicas, al morir, el alma iniciaba un largo viaje compuesto por nueve niveles llenos de pruebas: ríos caudalosos 🌊, montañas que se cerraban ⛰️, vientos helados 🌬️ y caminos pedregosos 🪨. Este recorrido podía tardar hasta cuatro años ⏳, y solo al superarlo se llegaba ante Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, los señores del inframundo 👑💀, quienes recibían finalmente el espíritu 🙏.
Para ayudar en ese trayecto, los familiares colocaban junto al difunto ofrendas funerarias 🎁: comida 🍖, objetos valiosos 💎 y, sobre todo, la compañía de un xoloitzcuintle 🐕, el perro que servía de guía para atravesar el río hacia el Mictlán 🌊.
Con el tiempo, estas creencias mexicas se fusionaron con las tradiciones católicas traídas por los españoles ⛪🇪🇸, dando origen al Día de Muertos 💐💀 que celebramos hoy en México 🇲🇽. Muchas de las prácticas actuales —como encender velas 🕯️, poner agua 💧, pan 🍞, flores de cempasúchil 🌼 y los alimentos favoritos del difunto 🍲— conservan el sentido original: acompañar y guiar a las almas en su regreso desde el más allá 👻.
De esta forma, el Día de Muertos no es solo una fiesta llena de color y tradición 🎊, sino también una herencia directa del pensamiento mexica sobre la muerte 🌀. Cada altar y cada ofrenda 🏵️ son un eco del viaje al Mictlán, recordándonos que la vida y la muerte forman parte de un mismo ciclo ♾️, donde la memoria mantiene vivos a quienes ya partieron 🕯️❤️.